Mi pequeño apocalipsis, los trozos de mi corazón llenan la sala. Mi pequeña catarsis, el dolor de limpiar mi alma. Juguetes, caramelos y armas de fuego.Roma en llamas. Y yo aquí sentada en el techo del Empire State, acariciando las nubes. Corazones, sonrisas, lágrimas. Nacemos predestinados, algunos a las sonrisas, otros a los llantos... El caso es saber llevarlo, y tratar de aguantar sin suicidarte el suficiente tiempo para hacer feliz a los pobres desdichados que no se dan cuenta de esta triste realidad.

1 comentario:

  1. Arde, Roma, arde.
    Los cuervos sobrevuelan tu morada.
    Las llamas hacen crujir tu carne.
    Las ratas roen los huesos del Imperio.

    Por algo existen las armas de juguete.

    Y, bueno, ¿quién dijo que la vida diaria no puede llegar a ser divertida?

    Saludos.

    ResponderEliminar