Dicen que cuando no hay nada que decir, es mejor callarse. Dicen que es preferible el silencio antes que palabras que no significan nada.Sin embargo, yo tengo tanto que decir, tengo tantas palabras cargadas de sentimientos que me gustaría que supieras... y tú me castigas con silencio. Me castigas con lo peor que podrías hacerlo: la indiferencia. Es tanta la impotencia que siento al no poder decirte cuánto te quiero, es tanta la impotencia al ver que no puedo hacer que me escuches...
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