¿Nunca nadie te dijo que tu aliento apesta a nicotina barata? Pretendes conquistar gloria y pasiones, pero no deseas atravesar el camino del luchador. Sueños raros, sueños donde no estás ebria. Mírate la cara en un espejo, ¿ves esas pequeñas arrugas? Pronto serán más que pequeñas, pronto serán tu marca. Como lo son esas manchas que te corroen la espalda, que quizá acaben por matarte antes que las arrugas. Ni hijos de puta, ni cazadores. Tú solo sabes de observadores. Meterte la mano en el bolsillo y no encontrar nada hoy. Meterte la mano donde te gusta, sucumbiendo al placer facil. Sustitución de última hora. Nada satisfecha comienzas la pesca. Un poco de esto, un poco de lo otro. Ahora tu bolsillo rebosa y tu coño escuece.
Te sudan las manos. No sientes la cabeza. Vuelves a perder el control. Tu día a día. No es que te hundas, es que yaces permanentemente en el fondo de ese vaso.
A punto de destrozarte tu puta macabridad, ¿no? No eres cigüeña ni mucho menos. Fuiste a lo facil, a lo rápido.
Promueves masas de degradación a tu alrededor. No miras por donde pisas. Ninfa para muchos, zorra para todos. Déjalo ya.

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